miércoles, septiembre 10, 2008

ANTES DE MORIR



Si en los últimos 2 minutos
he de morirme,
pido como último deseo
tener un lápiz y una hoja
y redactar mi último suspiro,
para que los mortales me lloren,
con más ganas,
el día en que todo se vistan de negros
y me brinden con sus llantos..

domingo, septiembre 07, 2008

LOS INTELECTUALES


El Intelectual es una alergia
que deprime o alegra a la sociedad,
trabaja junto a la luna,
duerme con las nubes
y dice que el mundo guarda una bomba
entre sus colmillos,
mientras su cocina es un infierno
por desconocer que el basurero es para la basura,
por ignorar que la tierra es para caminarla
y no para imaginarla,
por sacudir a los tecnócratas
y tacharlos de corruptos mercenarios,
lamebotas,
mientras desde su balcón
se escuchan los cantos de unas copas
tiradas sobre la alfombra,
sin poder levantar un solo soberano dedo,
el mismo que podría en un segundo
salvar del hambre a cualquier escuincle
botado en la esquina de su casa.


El Intelectual posee anteojos,
aun cuando el ojo esté perfecto.


El Intelectual tiene barba blanca cuando es viejo,
leyó Condorito y alguna vez fue exiliado,
de su país o de su vida,
pero fue exiliado;
se hizo amigo de Londres y de París,
cantó como las gafas de Lennon,
besó el teclado de Charly
y afinó la cuerdas de Silvio,
se enamoró del lenguaje,
de los labios,
de la cama pintando la silueta
de la mujer durmiendo con camisa de hombre y sin pantalones
a las 7 de la mañana,
se maquilló con el humo de la hierba
despreciada por el banquillo de la derecha,
y hoy asume su locura
porque el mundo no siempre gira al revés.


El Intelectual alguna vez escribió como yo,
pero en otro tiempos,
donde pensar distinto no era cosa del pueblo
y era razón suficiente para ser famoso.


El Intelectual tiene alas,
y sabe transitar sobre el agua,
pero duda pisar la tierra,
porque no sabe caminar como nosotros,
los humanos.


El Intelectual vive aislado,
con su manta de lana popular
y con su mente llorando la soledad
de no ser entendido.


Un Intelectual solo habla con otro Intelectual.

jueves, septiembre 04, 2008

LOS ANTIDIOSES



La hierbita a veces toca la batería,
juega con las cuerdas
y bebe junto a los pianos
la última gota de rock and roll
sobre el whisky derramado
en los pechos de las monjas,
pechos lamiendo muslos
en los camarines de los Antidioses,
que profesan la plegaria del polvito energizante,
que rezan a la tierra sus hijas verdes
capaces de besar el intelecto de los creadores,
genios de la verdad sobre el escenario,
genios de la noche sobre la cama movediza
que gritan promesas olvidadas a la mañana siguiente,
genios de cortos
gambeteando a los normales
para depositar en la vagina del estadio
el estallido del éxito,
el grito de un orgasmo compartido
por el aguante de los esclavos,
hijos y arquitectos del palacio interminable
de los Antidioses,
que ven cada día cómo el mundo
les regala vuestros fieles rezos
en la radio, en la tv, en lo diarios,
y en la calle.


Y mientras el humo golpea las calcetas,
otro Antidios se cae de la tarima
poniendo a prueba nuestra fe de pecadores,
recriminándonos por dejar un segundo de besar el templo
para darle de comer a nuestros hijos,
olvidando la homilía del sábado por la noche
que dice que hay que cantar hasta que duela,
que dice que hay que alentar hasta que duela.


Hay Antidioses que hacen goles con la mano,
otros se caen de los edificios
para comprobar si la tierra realmente es de tierra,
otros, en tanto,
se cortan las mangueras de sus cuerpos
para que toda la hinchada del codo sur
llore como si el tablón cordillerano
cayera sobre nuestras cabezas,
cabezas iluminadas del spiriri santi
de Roma y su techo de oro,
cabezas amasadas con las manos del todopoderoso
que nos dice de los genios
que habitan en alguna tonada pasmosa,
y a quienes debemos adorar
hasta que termine el concierto de nuestro mundo,
o hasta que muera el partido de nuestras vidas.


El Antidios es un intelectual,
porque sabe como morir,
pero desconoce de la vida,
no sabe cómo dormir.