sábado, mayo 02, 2009

EL MANIFIESTO


No vengan aquí a tratarme de facho repugnante,
ni de asqueroso politiquero portando esa máscara sarnosa
a las afueras del congreso,
porque quiere decir que no aprendí a vivir con ustedes,
que no supe cómo hablar contra la demagogia
instalada en ese monárquico sillón,


no me digan quiero destruir a mis hermanos,
porque soy más rojo que la sangre bombeando
en las ideas de cada una de mis manos,


no me llamen traidor,
que los traidores lo tienen ustedes hablando chácharas
allá arriba en el podio,
hablan y hablan para cada 1 de mayo,
para cada 21 de mayo,
para cada día en que los usan para coger la fama,
para disgregarse,
para pelearse entre ellos mismos,
y ensuciar con discursillos
las ilusiones de quienes marchan,
de quienes se tragan la miseria de los uniformes ignorantes
que nos regulan la conducta.


La izquierda sucia no puede mandar,
porque son ineptos políticos,
porque son dinosaurios políticos,
porque son muchos en todo Chile
pero incapaces de ponerse de acuerdo
ni siquiera a la hora de saludarse,
porque prefieren destruirse entre ellos
que atacar a la mafia oligárquica
que nos tiene a todos vencidos,
porque conllevan el cáncer de nuestras ideas,
porque reclaman ante los burócratas,
y son ellos los burócratas,
dirigentes diabólicos
que dividen las ilusiones
de las dueñas de casas,
del hombre maestreando bajo la lluvia
pensando que alguna vez,
desde el cielo van a caer sus derechos.


Y de seguro sonarán los reclamos,
desde las copas de vino francés,
donde habla y se reúne ese politburó
que destruye nuestras ideas.


Y dirán que llevo la carne sucia,
dirán que tengo la maleza sobre mi pluma,
buscando caminar y comulgar con los enemigos,
pero les vomito mi rabia,
les escupo sus mentiras
y les digo que estos versos
son los más izquierdosos del mundo,
y que ustedes, camaleones políticos,
se vayan de una vez por todas,
allá donde descansan sus dictaduras necesarias,
para unificar a una masa que no quiere fragmentarse,
y poder gobernar, algún día,
con las decisiones de las bases,
y no con la de ustedes.

lunes, marzo 23, 2009

FERNANDO HA VUELTO




Alguien tiene unas lustradas botas de milicia,

alguien se saca la gorra y otro da un grito,
alguien tiene un arma,
todos tienen armas,
y aun nadie sabe quiénes son.


Fernando enamoró a una cinta negra con sus ojos,

mientras se ensucia las rodillas
en un submundo que no existe,
al menos para aquello que llaman
la comunidad internacional;
pero Fernando está ahí,
escondido en José Manuel Infante
por los dueños de su vida,
respirando el olor de los inmorales
que le acarician la espalda.


Octubre suena mal para Fernando,

porque tuvo que aprender a cerrar los ojos,
a morder sus labios,
a pensar que el dolor sólo es un pasajero efímero
dentro de sus años de sangre.


Pero Fernando existe,

sigue esperando en las sombras de su bandera
algún momento de inteligencia humana
que le permita volver a dormir en su cama,
de donde nunca debió haber salido.


Fernando ciega su llanto,

mientras sigue empolvando sus rodillas
en algún lugar de Santiago;
él yace en silencio,
acariciando forzosamente su nuca,
mostrándole el torso a la pared,
mientras su espalda copula la ira
de un tal teniente Vergara,
de un tal comandante Osses,
o simplemente de fantasmas
que hoy se niegan a aparecer.


Fernando pagar por su silencio,

paga por ser hombre, por ser hijo,
por ser chileno,
pagar con su rostro ensangrentado,
paga con balas cruzando sus mejillas,
paga con el último respiro,
con el último suspiro.


Fernando durmió por años en un desierto,

y 20 años después volvió a despertar,
desolado y entumecido en un frío Patio 29,
de donde se levantó para escuchar los sollozos
y los deseos de vida eterna,
de su vieja madre, inmortal y enferma


Fernando se vuelve a dormir,

ahora con el despido de su esposa, con el de sus hijos,
duerme en un colchón más digno,
más vivo,
de donde podrá sanar las heridas de ese mal
con cara de uniforme.


Yo nunca conocí a Fernando,

ni él tampoco pudo conocerme a mí,
no nos habríamos conocido
aun cuando él siguiera vivo,
pero lloro por él,
lloro tanto que quiero cerrar los ojos
y sentarme sobre su nicho,
para empaparme de su vida
y reconocer al demonio
que lo hizo dormir para siempre.


Dedicado a la memoria de Fernando Olivares Mori, salvajemente ejecutado por la dictadura en 1973 y encontrado 20 años después en las excavaciones del Patio 29.

(Recomiendo Documental Fernando ha Vuelto, 1998, Silvio Caiozzi)

miércoles, marzo 18, 2009

ESCRIBIENDO SOBRE UN SUCIO COLCHÓN



Aún se mueven las cortinas,
aún se escucha el eco de una marquesa antigua
que llora la depresión de mi pubis alcoholizado,
muerto,
o quizás agonizado,
sumiso ante el olor a sexo resbalado en la pared
que sirvió de respaldo
para manos sudosas,
que tras los gemidos
tomaron sus cremas
para subirse sobre unos tacos
y cerrar la puerta acomodando sus pechos a la salida,
mientras es el silencio el que gobierna mi sien
que ya comienza con el remordimiento de un amor,
que ya no existe.


Hoy quiero desfallecer,
quiero aprender a cantar mis letras
y llorar, llorar tanto,
que no me quede ni una sola gota salada
en el cuerpo.


Hoy quiero vomitar la suciedad de mi cama,
quiero pedirle disculpas a mi colchón
y abrazarlo hasta que el sueño me haga morir,
me haga dormir,
y así poder fornicarme al olvido
para acostumbrarme a las putas
sin tener que dibujar a mi Masiel
con el llanto en la mano
al día siguiente.


Aún se mueven las cortinas,
y yo estoy seco y con frío,
mientras pienso en otra mujer,
aun cuando deba acostumbrarme a tener el colchón sucio,
aún cuando sea la única razón que tenga
para sanarme de mis antiguos poemas.