miércoles, febrero 17, 2010

TRÁGICO EN RECREO




Morena dónde estás,
que los giros son más agitados
y veo más cercana
la posibilidad de quedarme allí en el muelle
alojando a mi cuerpo y a los siete litros de vodka
que me tienen pensándote
desde que me dispuse a abrir esa botella.


Dime que también escuchas
el oleaje excitado conjugando sus gemidos
con algún tema de Charly García sonando a lo lejos,
y que no soy yo quien quiere sentarse a escribir para siempre,
las historias que conforman estos versos
que comienzo a detestar,


dime que no se trata de una roca

la mujer que permanece sentada a un par de metros,
viéndome tragar la noche
en sorbos desesperados y alejados
de donde mis otros compañeros
se empinan, al lado de la fogata,
esa hierba humeante que los hace felices,


dime que no es Sabina

el que canta al otro costado del océano,
y que no son mis amigos
los que le roban el silencio
al puerto inspirado
y emocionado,


dime que no es verdad

el trágico final de mi botella,
dime que no soy yo
ni aquella mi agonía
las que besan los litros de sal
que comienzan a subir por entre los fierros
y que no son ellos,
los hombres de blanco,
los que toman mi cuerpo hacia el carrito
que me tendrá hasta que se vistan luego
todos de negro,
y se recuerden de lo mucho que me quisieron.


Dime que no es verdad,

que sigo sin saber si estoy vivo o estoy muerto,
si estoy ahogado o enterrado,
o si es esto un poema o un epitafio,


dime si te llamas Morena o Argelina,

si eres la Pamela o la Masiel,
dime si fuiste tú
o los hombres con balizas,
o los rostros lloriqueados de mis amigos
o el mar de perfecta garganta,
o si fue la noche y su lugubridad,
dime si quizás fue esa botella,
lo que me obligó a terminar este texto
sentado en una nube
mirando cómo ustedes están velando mi cuerpo.

martes, enero 26, 2010

UNCIÓN DE LOS ENFERMOS




El cuerpo siempre nos negó la eternidad,

y sin embargo,

continuamos frunciendo nuestros rostros

en el camino hacia la muerte.



Siempre supimos de la libertad,

pero agachamos la cabeza

en la cultura de la prisión

que nos atrapa,

que nos asesina la conducta

en la triste virtud de la occidentalización.



Cambiamos la risa por el odio,

y con odio nos reímos del que se ríe,



abrazamos la burla,

para burlarnos de los abrazos,

sin pudor ni vergüenza,



perdimos la nobleza,

y recuperamos el aliento

para mofarnos de los credos y los dioses;



aprendimos a cantar el himno de las sombras,

aprendimos de los serios

para entonar los epitafios

en las canciones fúnebres

que nacieron en la tempestad de los humanos

buscando ser alegres,



nos enseñaron a temerle a la desnudes,

a despreciar los versos

y a burlarnos de los poetas,

nos enseñaron a caminar mirando el suelo,

como si en el suelo

estuviera el mapa del pueblo

que detestamos e insultamos,

por la sola idea de tener poco tiempo

para hacer lo que haya que hacer.



Aprendimos a vivir muertos,

dejamos la conciencia en la cuna

y nos amarraron los cordones

para bailar de marionetas

cada una de las tonadas

de la sinfónica lunar

que tocan los grandes,

nuestros dueños,

nuestros amos.


jueves, diciembre 24, 2009

HÉROE MUERTO



Se ha muerto el héroe,
se murió el compadre
y el socio,
se murió con vida
lejos de las paredes
en las que me enseñó a caminar
con los pies descalzos,
sobre la tierra cruel que a diario consumimos,


se ha muerto el héroe,
el amigo cósmico
a quien vi volar y surcar
en las antípodas de los diablos,
a quien vi parado hasta mis 23,
en la cima del balcón
donde reposa la admiración,


se ha muerto el héroe,

descarnado por su propia carne,
ahogado en su propia sangre,


se ha muerto el héroe,

porque vio también morir su hijo
desangrado en las fronteras
donde comulga la tristeza
con la belleza,


se ha muerto el héroe

junto a su amante,
que quizás nunca fue su amante,


se ha muerto el héroe,

decapitó a su rebaño,
nosotros el rebaño,
porque recordó que era un hombre infame
entre tanto purgatorio,
entre todos los jolgorios,


se ha muerto el héroe,

y con él también el hombre.