sábado, octubre 29, 2011

LA PAZ



Que no te engañe la luz
que asila nuestra mesa,
que la ampolleta no te mienta
ni con un mojito, ni con una cerveza,
soy yo el soberano Dios de la verdad,
el amigo de tu blusa,
el que ve dos lunas
bajo tu frente,
ojos de artesanía que alumbran esta noche,
donde el alcohol es apenas un invitado,
donde la canción,
no la tiene ese trovador
con guitarra ardiente arriba del escenario,
la canción la tengo yo,
vestida de mujer,
elegante,
haciendo frente a mi
el salud que nos puede llevar a la gloria
aunque sea en sueños de papel,
escritos sobre la carta
que vuela con nosotros
en esta Casa en el Aire.

jueves, julio 28, 2011

OLD LOVE



Tengo una declaración escondida en la guantera,
papel ardiente e impaciente
que brilla entre recuerdos
y desencuentros,
letras con fusil y rosas negras
recitando epitafios a esa despechada,
que desde hace un año atrás,
en realidad nunca estuvo despechada.


Maldita sea mi conciencia y mi virilidad,
maldita mi cama de dos plazas,
la ciencia, la experiencia,
y la humildad de mis dos tazas
que nuevamente me sientan junto a ti,
mirándonos las caras y las intimidades,
recordando los versos de José Martí
mientras le hacía el amor al amor,
por un pueblo
que nos heredó la vida y la libertad.


Más digo la verdad,
si me pregunto qué hago ahora aquí,
en la quinta de whiskhy,
qué hago perdiendo el equilibrio
y la realidad,
haciendo poesía en el deseo de una noche
que nos eligió,
para hacernos malas compañías.


Y de allí bajaron las melodías,
las cuerdas de tu ropa desvaneciendo el frío y la oscuridad,
olores a alcoholes excitados
queriendo romper la barrera del pudor,
que entre los dos, nunca existió.


Por eso te besé
desde la frente hasta la pantorrilla,
por eso nos fumamos el reloj,
la biblia y el balcón,
por eso abrazamos incluso el filtro de tu cajetilla,
para que no te olvides de mi y de mis ronquidos,
de mis jadeos, mis veladores, mi cubrecama,
para que recuerdes mis estribillos entre las almohadas,
y mi preferencia por la orilla,
para que sepas que la vida dura mucho más que una canción
o que una homilía,
recitada por algún pedófilo al interior de una capilla.


Y sin embargo me dices
que la libertad se te escondió por la ventana,
que la suciedad se te entremezcló con mi nombre
en medio de las sábanas,
y que ahora tendré que esconder las manos
para hacernos creer
que la vida es del color que tú piensas,


y sin embargo, yo quiero abortar,
quiero robar y rodar,
quiero escribirte en la servilleta
que las cadenas son para los negreros
y no para los guerreros.


Pero me reprimo, y no quiero,

pero me deprimo y tampoco quiero,


más solo tengo tinta para escribir

que no me pidas que te deje dormir
si ya no puedo,
no me obligues a volver a recitarte con ropa,
que entonces me tendré que acostar con las copas,
que hasta altura parecen más fiel.


Maldigo esta desesperación,

y desespero esta maldición,
porque simplemente
no puedo seguir esquivando mi cabeza,
porque tengo la certeza,
que desnudos, seríamos más feliz.

viernes, junio 03, 2011

8 DE OCTUBRE



Podría vestirme de salvaje,
erguir la corbata, aparecer en un slogan
y ser candidato;
podría ser famoso apareciendo en la televisión,
usar lentes oscuros
y abrirme la camisa creyendo iluso,
que cautivo tu poética atención;
podría ser más normal
y despertarme con el termómetro
pidiendo auxilio;
podría salir a caminar en la barbilla de tu edificio,
de madrugada y seduciendo a la delincuencia;
podría enfrentarme con ellos
y colgar sus cabezas como medalla;
podría ser un fiscal o un militar,
rezar versos que no entiendo,
desfilar frente al presidente
y adorar a los chicago boy’s,
para impresionarte con un buen trabajo
y viviendo en un buen barrio;
podría ser exitoso
y pasearte en la depresión urbana,
luciendo sobre mis cuatro ruedas
un amor cinco estrellas
en un motel cinco estrellas,
podría pagarle a un poeta callejero,
y recitarte como los travestis,
una hermosa canción erótica,


podría cambiarme el nombre
o nacer de nuevo,
y de seguro no acabaría sentado sobre mis palabras,
esperando que te bajes del auto
con un ramo de quimeras
debajo del pañuelo que tanto te gusta,


no atendería el detalle de tu rostro,
que pestañea con risas
cada vez que te pones nerviosa,
no sería carne ni herejía,
no haría de ti
un trabalenguas que no sepa declamar,
no repetiría tantos versos
ni sacrificaría el saludo por la mañana,
solo por no saber cómo mirarte,


no podría dejar de pensar
en cómo acosarte,
en cómo acostarte impúdicamente
con la ironía de un amor
debajo de las sábanas,


no podría con los sesos,
que en la soledad, me roban el llanto
y la sobriedad,
y la humildad que respira con espanto,
cuando tiendo a perderle el miedo
a ser adulto.


Quiero regalarte una santidad,
quiero entregarte la verdad,
de madrugada y con una bata en el diván,
quiero que engendremos libros,
que el cementerio se aleje de nuestra mesa
y que el calor, se escriba en poesía.


Quiero verte en el espejo,
sin botas y con mini,
quiero verte como en el estadio,
camiseta blanca en el Suzuki,
quiero que controles mi wiskhy,
con tu Coca Cola Zero,
quiero que no te importe mi locura,
que yo me quedo con tu dulzura
haciéndome reflejos,
como los viejos,
contando las horas para reir,


y si la trova me mata,
como lo hizo antes,
será mientras coreamos juntos
cada letra de esta hoja,


y si tú me matas,
perdónate,
porque no sabes lo que haces.