jueves, agosto 20, 2009

MAPOCHO



Corre transeúnte,

corre, que la tarjeta no espera demoras,

y yace despierta a las 8:30

atenta a tu despido,


acelera el paso,

que el inodoro urbano bajo tus pies

no es más que un pasaje hacia la basura,

una tribuna de la muerte,

donde juegan los niños con filosos metales

a ser dueños del mundo,

el mundo hundido en una ribera

que cruza nuestras conciencias,

que atraviesa todas nuestras arterias,


apura el tranco, transeúnte,

no te detengas a llorar como los humanos,

que a ninguno de nosotros

nos interesa los versos de allá abajo,

porque la vida es corta,

y no hay tiempo para ser hombre

ni revolucionario,


acelera los pies, transeúnte,

que el sol no tiene piedad con nuestras corbatas,

y el calor nos insulta quemándonos la humildad

que aprendimos cuando niños,

si es que alguna vez la aprendimos,


no te detengas a mirar el baile de las zapatillas ahogadas,

no agregues con tu lágrima

más gotas que inunden esta magna ciudad

con esa fluente marginal, grafitera dueña de las danzas

que los infecciosos mocosos

hacen para decir que siguen vivos,

y que habitan junto a nuestras camas,


no pienses que ellos son la muerte,

porque la muerte se vendrá un par de cuadras más lejos,

si te empecinas en quedarte ahí,

mirando como samaritano

tratando de ganarse a Cristo,


olvida los niños, y apura el tranco, transeúnte,

¿que acaso no ves que nos estás entorpeciendo el paso?.



miércoles, julio 29, 2009

Lázaro



Lázaro, camina hacia Morandé,

siéntate y reza,

que los hijos de Dios se colgaron las armas

y le dispararon a tus hermanos,

porque pensaron que la palabra historia

no podía escribirse con letras rojas.


Lázaro, levántate y sube hacia la azotea,

esquiva esos mensajes de fuego,

saca la bandera y huye de los aviones,

que tu Dios pilotea la sangre

que caerá sobre el suelo fértil de la humanidad.


Lázaro, levántate y anda,

esconde la bandera

y cuéntale a los vecinos

que Cristo es una víctima más,

y llora moribundo en una cárcel

donde sus descendientes lo torturan;


cuéntales que sus discípulos atentaron contra su cruz,

para incrustarla en el pecho de un pueblo vulnerado,

que domingo a domingo le regalaban el barniz para embellecerla.


Lázaro, aléjate de ese falso padre nuestro,

que no es más que un poema mal hablado

de los pecadores,

hoy vestidos con el hábito verde

y con el cáliz de olivo.


Lázaro, tu templo tiene hombres desnudos

que lloran el recuerdo de una biblia que no existe,

mientras gritan que Dios celebra la libertad

a punta de tanques besando la tierra.


Lázaro, siempre fuiste torpe

que diste férrea lucha al Salvador,

pensando que era el anticristo,

y amaste a los hombres vírgenes,

que creíste dueños de la palabra,

y que hoy te tienen encerrado,

esperando caer junto al cantante de folclor

que hoy todos recordamos.


Lázaro, te han dormido los hijos de Dios,

y ya no tienes cómo caminar

porque la tierra está destruida,

y los rezos ya son sordos

en un templo que se embellece

con el oro que alguna vez cosechaste,


Lázaro, muere tranquilo,

que Dios te esperará en el cielo,

porque sus hijos con sotana,

a él también lo mataron.



viernes, mayo 15, 2009

11/04/2008



Esa noche. Esa puta noche nos acostamos, nos rozamos la pelvis y volvimos al amor. Esa noche te vi dentro de una esfera construida con mi nombre y sólo con mi nombre. Esa noche vimos cantar al ex de los Cadillacs, pasamos la tarde en una burda casa de cerveza, burda y estúpida casa con nombre de estudiantes brutos. Nos alcoholizamos con ese necio nombre de Masivo, que de masivo sólo tenía las ganas. Esa noche recordamos lo que alguna vez fuimos. Esa noche nos amamos, esa noche nos matamos.


Amigo de la muerte, hoy surjo de la vida, para contar que esa noche fue mi juicio final, donde te enamoré en la alcoba de mi cama, donde me amaste en la terraza de mis sueños. Esa noche nací para morir más fuerte.


Esa noche la tengo aún en mi cama, de donde sigo cantando el último verso que me deje con vida. Porque esa noche cerró mi sexo, mientras tú lo abres esta misma noche, con otro escuincle excitado, que no tiene ni un gramo del amor que me hace seguir buscando, en los recuerdos, cada momento de esa puta noche.