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Termina la sinfonía,la luz cierra la cortinay la agoníaqueda sobre el vaso de los oyentesque piden silencio, y volver el tiempo atrás.No hay más escenarios,el Rey se va sin despediry se esconde en su madriguera,donde ya nadie lo molestará,ni con dinero, ni con amor.El público llora porque quiere cantar,el público canta, porque quiere llorar,el acordeón suena porque tiene que sonary otro hombre toca, porque lo quiere homenajear;la gente mira, los vecinos miran,la libertad se va con él,con su manta y su sombrero,las chuchadas escritas en el libro de condolenciasy el último mate,sigue burbujeando,en la canción final que todos entonan,después del último suspiro.El Rey tiene sueño,se acabó el concierto,no hay tiempo ni lugar,solo una biblia con la cual conformarsey una fiesta vestidos todos de charros,Los Hermanos Bustos, su primo Antonio Aguilar, que nunca conoció,la cerveza, el vino, la bebida, el consomé, la carne de cordero,la ensalada y las lágrimas levantando las copas,en la mesa familiar,donde hasta el trono,llora en el pentagrama, el último minuto de libertad.El Rey del Acordeón, dio la vuelta hacia el camarín,el público, se ha quedado sin bailarín,ahora a cambiarse de ropay a guardar el último boleto, que la caravana llega hasta donde esperala ciudad de las cruces,allí le cantaremos nosotros,el verso inmortal sobre el mármol.Los músicos han cambiado de escenario,siguen formados esperando la señal,el Rey duerme, nadie lo molesta,los demás lo despiden,yo escribo la última canciónmientras el teatro se cierra,porque la función terminó,el abuelo ha muertoy todos lo lloramos.
Canta la noche con su fuego imposible,las luces caen hacia los techos,mientras nosotros,nos miramos sobre los techos,porque somos más grandeque la propia creación de Dios.
Y a Dios lo conocí también esa noche,jugaba a ratos a esconderse entre tus pechosaprovechando el disfraz de metalcolgando en forma de medalla,conocí también a Ismael Serrano,a sus amores imposibles,y a lo posible,lo guardamos en un libro,porque como dice el cubano,de eso ya sabemos demasiado.
Y allí estabas túpidiendo un vaso,futuro amor de fantasíaa quien la desnudés,era el peaje restante para este poema,
mas yo apenas sabía de palabras,porque de palabras,saben más los intelectuales,que para escribir,es para lo único que sirven.
Y alguna vezquise abrazar la humanidad,pero terminé pidiendo auxilio,alguna vezquise follarme una canción,pero terminé ebrioy escondido debajo de un escenario,alguna vez tambiénquise hacer el amor,y esa mujer me cambió el tema.
Hoy tengo el cielo a mi favor,plumajes de galanteríajugando un sábado por la noche,esquivando la suerte y la porquería,las luces sobre la ciudad,la respiración,la fantasía.
Superamos la debilidadpidiendo más cervezas,y se enfrentaron los anticuerpos,exigiendo más certezas,
pero la libertad siempre estuvo sobre la mesa,qué bella la libertad,el cigarrillo, la carta bajo el limón,mis ojos, el incienso,supieron antes de la vida,también de mi resurrección,
la muerte fue solo un espectador,testigos de colores brillantescayendo en su cabellera,mientras la noche,en la servilleta escribía Javiera,
entonces me aguanté la espera,la calle me inventó la historiay yo comencé a dormitar,dependiendo de mi y de ella,del taxi,del servicentro, de la bebida,del conserje,del living,del balcón,de mi cama,de la desnudés esquivay viva,de la madrugada,del sol en la ventana,y del domingo al medio día,pidiéndote perdón.
Tengo entre mis dedos, tu vestido de la noche anterior,tú tienes el cancionero de la verdadescondido entre tu escote.Soy un extranjero, en mi propia cama, sabes,el exilio es la poesía, clandestino me escondo de nuestros cuerpos ilegales,sensuales, fatales,duermo despierto esperando las preguntas,que escribo en este papel,sangre fría corriendo en la almohada,mientras una flor, vestida con calzasa mi lado,me dice García,yo callo,que prefiero esta realidad, que morir en la fantasía.
Tu sabes mi nombre,el color, mi código de barras,yo conozco la ternura,mi propia dictadurasuspendiendo los toques de queda,para jugar a las entrepiernas,como adulto, navegante,viendo en tu cintura,mi fiel acompañante,rompiendo las ataduras,en esta historia,donde tú eres comandante,yo un aspirante,contigo, buscando la gloria.Mira tu cuerpo,los ojos pidiendo amory tu risa buscando risas,el verso lo llevas contigo,natural, en la ropa, en la sangre,yo los tengo que escribir,para que existan.Tengo cadenas colgando de mis brazos,miro hacia la costa y no sé qué pedir,te miro y no sé qué cantar,mas quiero un minuto más de vida,antes de que se te ocurra cerrar la puerta.
Ay de tí,que apenas sabes mi nombre,y sin embargo,podría llevarte a la cama,y enseñarte como es que se ama,sin siquiera sabercómo dar un beso.Pero qué sé yo de amores,mas los temores me obligan a escribirporque tu eres el verso,y yo un papel,cuadrillas con acertijosesperando que las letras se bajen las mediaspara cenar poesíaen los anillos que afirman el placery lo convierten en libro.
Pero tengo aquí una buena razónpara serte fiel,una copa aplaudiendo en medio del amory una rosa brillante cayendo sobre el techo,
un calendario apuntando tu nombrey Una fotografía besando tu rostro,que tal día de tal mez,quiso volver a vivir.
Ay de tí,víctima de mi artillería,mas no podrías con toda mi fantasía,porque cuando quise escalar, ya estabas arriba,porque cuando quise aterrizar,ya estabas abajo,porque cuando te quise impresionar,me quedé sin argumentos.
Podrías pararte en la cima de Machu Pichu,y Neruda reviviríapara escribir otro libro,
podrías tener la vida eterna,y yo no sería capaz,de soportar tanta belleza.
Pero me atrevo con el poema,guardándome los esquemasy dejar que por mis venas,corra tu nombreque hoy merece algo masque una simple parábola.
Tu aniversario es mi abecedariola seducción, la tienen tus adversarios,que en este tu día tambien,quieren quedar nombrados en tu diario.
Y entonces,aunque llegue el dia en que ya no te pueda ver,Ve tu a ser feliz,que yo tengo las letras,para contarlo...